Duelo ante el diagnóstico de alguna enfermedad crónico degenerativa


“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” (Viktor Frankl)

Autor: Estefanía Popocatl Vieyra

Fecha: Enero del 2017

Cuando se hace el diagnóstico de una enfermedad que nos acompañará por el resto de nuestra vida, se puede generar un duelo por el sentimiento de pérdida de la salud. Existen cinco etapas del duelo, las cuales se pueden manifestar de la siguiente manera:

  1. Negación
  2. Es la reacción más común. No se cree el diagnóstico. Se buscan datos u otras opiniones para que digan que no tiene la enfermedad. No querer hacer cambios en la vida cotidiana. Algunos ejemplos son:

    1. -No creo tener esta enfermedad.
    2. -El diagnóstico está equivocado.
    3. -Ese diagnóstico no es mío.
    4. -No creo lo que me está pasando.
  3. Ira o enojo
  4. Buscar un culpable (herencia, susto o coraje, algún comportamiento previo, etc.). También en esta etapa hay resistencia o rebeldía ante las indicaciones del médico o de algún familiar, y por lo tanto también hay reacciones hostiles con éstos.

    Algunos ejemplos son:

    1. - ¿Por qué a mí?
    2. - ¿Por qué me he enfermado?
    3. - ¡Estoy harto(a) de seguir un tratamiento!
    4. - ¿Por qué debo de cambiar mi estilo de vida?
  5. Negociación
  6. Esto es cuando la persona empieza a aceptar su enfermedad, sin embargo, pone condiciones a su tratamiento, y sigue algunas indicaciones, pero no todas.

    Algunos ejemplos son:

    1. - Quiero hacer cambios en mi estilo de vida, pero no sé si pueda mantenerlos.
    2. - Cumplo con el tratamiento menos los domingos.
  7. Tristeza o depresión
  8. El pensamiento está centrado básicamente en lo que se ha perdido o se perderá (libertad, años de vida, consumo libre de comida, control, etc.). La persona tiene apatía y poca motivación para asumir un rol activo en el tratamiento.

    Algunos ejemplos son:

    1. - No quiero que sientan lástima por mí.
    2. - Nadie va a poder ayudarme.
    3. - Ya no voy a poder hacer lo que hacía antes.
  9. Aceptación
  10. La persona ya es consciente de su condición médica y buscará la forma para llevar a cabo un tratamiento adecuado. Un claro ejemplo es:

    1. -He visto que si cumplo con el tratamiento y tomo en cuenta las recomendaciones de los profesionales de salud, puedo tener una mejor calidad de vida.

Es importante saber que no todas las personas necesariamente deben de pasar por cada una de las etapas, o no en el mismo orden. Es decir, depende de cómo cada quien va viviendo su proceso de duelo.

Finalmente, se recomienda que la persona que esté pasando por esto, acuda con un profesional de salud mental (psicólogo/psiquiatra), para que pueda acompañarla y le brinde algunas herramientas necesarias para evitar recaídas durante el proceso.

Los psicólogos en Puebla del centro Integramente, podemos apoyarte en este proceso de duelo.


Agenda: 22.27.66.46.94


Bibliografía: Kübler-Ross, E. (1975) Sobre la muerte y los moribundos. Grupo Grijalvo.



Posiciones Existenciales: Yo+/- Tu +/-. Yo estoy bien y mal- Tú estás bien y mal.

Las actitudes, pensamientos y sentimientos que prevalecen en nosotros, los demás y el mundo que nos rodea, forman parte de una posición con la que tendemos a ver el mundo. A esta posición Eric Berne la llama “Posición Existencial”. En este artículo veremos la posición: Yo+/- Tu +/-. Yo estoy bien y mal- Tú estás bien y mal.

¿Mi hijo tiene una conducta negativista desafiante?

En ocasiones los niños pueden mostrarse desobedientes y rebeldes ante los padres o figuras de autoridad; sin embargo, ¿qué sucede cuando esto ocurre de forma recurrente en donde predomina un comportamiento negativo?. A continuación te mostramos lo que es el trastorno negativista desafiante y cómo detectarlo.

¿Mi hijo tiene depresión?

En los niños y adolescentes, la depresión tiene gran impacto sobre el crecimiento y el desarrollo personal, el rendimiento escolar y las relaciones familiares y sociales. Es importante como padres, que conozcamos sus manifestaciones en las diferentes etapas del desarrollo, para saber cuándo y a quién acudir para tratarla.